Crítica de Baruch Del Río

Baruch del Río: pintura dorada e ígnea


Antonio Espinoza


   Silencio nocturno: la diosa duerme. Vestida de oro, resalta más su belleza, luce más su piel blanca. Imposible no pensar en Gustav Klimt (Viena, Austria, 1862-1918), gran animador de la Secesión Vienesa, figura notable del simbolismo, cuya pintura ornamental y lineal, de gran finura y delicadeza, tuvo en la imagen de la mujer una de sus temáticas fundamentales, utilizando a menudo hoja de oro. Al igual que el maestro austriaco, Baruch del Río concibió a su diosa dormida como una imagen poderosa, cargada de oro, que por cierto preside su actual exposición: Regocijo en oro y fuego, en el Centro Cultural del México Contemporáneo. Se trata de una muestra notable que nos permite visualizar las distintas series que ha realizado el artista; un pintor en evolución, que ha practicado todos los géneros pictóricos y que se precia, con justa razón, de pintar de distintas maneras.

   La diosa dormida de Baruch del Río (Ciudad de México, 1980) forma parte de su serie más reciente: la Serie Dorada. El cuadro simbólico lleva como título: La noche (óleo, hoja de oro y tintes dorados y cobrizos sobre tela, 2024). Otros dos cuadros de la misma serie se presentan en esta exposición: Themis (óleo sobre tela, 2024) y Oda a la pintura (hambre de sueños) (óleo sobre tela, 2024). En el primer cuadro nos presenta a Themis, la diosa de la ley, la justicia y la equidad en la mitología griega. Como es bien sabido, la diosa preolímpica suele representarse con una balanza, una espada y con los ojos vendados, pero Baruch prefiere ignorar esos objetos e imaginar a la diosa dormida, desnuda, volando entre nubes en un mundo onírico. El pintor reinventa a Themis, una diosa bella, de piel marmórea, pero pasiva e incapaz de imponer la ley. Se trata, sin duda, de un cuadro en el que se cuestiona a nuestro desastroso sistema de justicia y en el que el autor retoma su faceta político-social.

   En el segundo cuadro: Oda a la pintura (hambre de sueños), a diferencia de La noche y Themis, Baruch del Río no nos presenta a una diosa sino a una mujer "anoréxica" que se consume a sí misma. Es una alegoría de la pintura no como una madre amorosa que abraza a sus hijos, sino como una mujer decadente que se alimenta del hambre y los sueños de los pintores ávidos de fama y riqueza. Defensor a ultranza de la pintura como forma de expresión, que defiende a la pintura de la mejor manera: pintando bien, Baruch es crítico y autocrítico. Desde esta postura nada complaciente, asume su oficio de pintor para expresar lo que siente, lo que piensa; con la misma actitud crítica, ha iniciado una nueva serie, cuyos primeros frutos son los tres cuadros mencionados. Una nueva aventura.


Obras de la Serie Dorada


Baruch Del Río

La Noche

Técnica: Óleo, pigmentos cobrizos y pan de orosobre tela

Medidas: 120 X 10 cm.
2024

Baruch Del Río

Oda ala pintura (hambre de sueños)

Técnica: Óleo, pigmentos cobrizos y pan de oro sobre tela

Medidas: 120 X 100 cm

2024

Baruch Del Río

Themis

Técnica: Óleo, pigmentos cobrizos y pan de oro sobre tela

Medidas: 120 X 100 cm

2024


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