Silencio nocturno: la diosa
duerme. Vestida de oro, resalta más su belleza, luce más su piel blanca. Imposible
no pensar en Gustav Klimt (Viena, Austria, 1862-1918), gran animador de la Secesión
Vienesa, figura notable del simbolismo, cuya pintura ornamental y lineal, de
gran finura y delicadeza, tuvo en la imagen de la mujer una de sus temáticas
fundamentales, utilizando a menudo hoja de oro. Al igual que el maestro
austriaco, Baruch del Río concibió a su diosa dormida como una imagen poderosa,
cargada de oro, que por cierto preside su actual exposición: Regocijo en oro y fuego, en el Centro
Cultural del México Contemporáneo. Se trata de una muestra notable que nos
permite visualizar las distintas series que ha realizado el artista; un pintor en
evolución, que ha practicado todos los géneros pictóricos y que se precia, con
justa razón, de pintar de distintas maneras.
La diosa dormida de Baruch del Río (Ciudad de México,
1980) forma parte de su serie más reciente: la Serie Dorada. El cuadro simbólico
lleva como título: La noche (óleo, hoja
de oro y tintes dorados y cobrizos sobre tela, 2024). Otros dos cuadros de la
misma serie se presentan en esta exposición: Themis (óleo sobre tela, 2024) y Oda a la pintura (hambre de sueños) (óleo sobre tela, 2024). En el
primer cuadro nos presenta a Themis, la diosa de la ley, la justicia y la
equidad en la mitología griega. Como es bien sabido, la diosa preolímpica suele
representarse con una balanza, una espada y con los ojos vendados, pero Baruch
prefiere ignorar esos objetos e imaginar a la diosa dormida, desnuda, volando
entre nubes en un mundo onírico. El pintor reinventa a Themis, una diosa bella,
de piel marmórea, pero pasiva e incapaz de imponer la ley. Se trata, sin duda,
de un cuadro en el que se cuestiona a nuestro desastroso sistema de justicia y
en el que el autor retoma su faceta político-social.
En el segundo cuadro: Oda
a la pintura (hambre de sueños), a diferencia de La noche y Themis, Baruch
del Río no nos presenta a una diosa sino a una mujer "anoréxica" que se consume
a sí misma. Es una alegoría de la pintura no como una madre amorosa que abraza
a sus hijos, sino como una mujer decadente que se alimenta del hambre y los
sueños de los pintores ávidos de fama y riqueza. Defensor a ultranza de la
pintura como forma de expresión, que defiende a la pintura de la mejor manera:
pintando bien, Baruch es crítico y autocrítico. Desde esta postura nada
complaciente, asume su oficio de pintor para expresar lo que siente, lo que
piensa; con la misma actitud crítica, ha iniciado una nueva serie, cuyos
primeros frutos son los tres cuadros mencionados. Una nueva aventura.
Baruch Del Río
La Noche
Técnica: Óleo, pigmentos cobrizos y pan de orosobre tela
Medidas: 120 X 10 cm.
2024
Baruch Del Río
Oda ala pintura (hambre de sueños)
Técnica: Óleo, pigmentos cobrizos y pan de oro sobre tela
Medidas: 120 X 100 cm
2024
Baruch Del Río
Themis
Técnica: Óleo, pigmentos cobrizos y pan de oro sobre tela
Medidas: 120 X 100 cm
2024